lunes, 19 de septiembre de 2016

Dinamarca en bicicleta (3ª parte)

Nuestro anterior artículo trataba sobre aspectos prácticos para viajar a Dinamarca, pero más allá de "aquello que necesitas" para sobrevivir a un viaje de esta envergadura hay otros muchos aspectos menos prácticos que merecen ser destacados. Son menos prácticos, pero más necesarios, de hecho son aquellas cosas que hacen que de nuevo estemos ansiosos de una nueva aventura. No caben en ninguna mochila, no salen en ninguna postal. Se viven.

Han sido setecientos kilómetros en nueve días, son muchos. La distancia entre Madrid y Girona, por ejemplo. Todos y cada uno de estos kilómetros han sido de disfrute tintados de sufrimiento. De ese sufrimiento que complace porque deja muchos recuerdos y serrín en los músculos, del que volverás a buscar en otra ocasión. Es el condimento imprescindible para una aventura.


Mientras el serrín se almacenaba en los músculos, las imágenes inundaban nuestra retina. La más recurrente en el transcurso de las jornadas eran los campos de cereales, principalmente trigo y maíz. En todas las regiones que visitamos, de norte a sur, el cultivo predominante eran estos cereales. Como el viento nunca se detenía, se generaba un baile hipnótico, el vaivén de las plantas de cereal y el sonido de hojarasca seca. Lejos de las grandes ciudades, cuando el silencio gobernaba, este ruido se convertía en musical. Creo que nuestra mente no conserva mejor recuerdo que los descansos que tomamos para observar esos campos de cereales bailando al capricho del viento.


 
Campos de trigo en Udby.

 
Dos aspectos nos llamaron mucho la atención al atravesar poblaciones, grandes y pequeñas. El primero de ellos, la soledad de los pueblos y ciudades. Es sorprendente la poca gente que nos cruzamos en la mayoría de las urbes por las que pasamos, con excepción de las principales ciudades del país. Era algo fantasmal. El segundo fenómeno era la calidad de las construcciones: se podrían contar con los dedos de las manos las casas en mal estado que pudimos ver. El diseño escandinavo que nos suena a piezas innombrables que no terminan de encajar alcanza el clímax en las casas de Dinamarca. Creo que a la vigesimoséptima casa maravillosa deje de decir "en esa casa viviría yo".

No sería justo hacer una mención al mar. Un país compuesto de tantas regiones desconectadas por tierra, lenguas de mar, islas, etc. necesita estar en comunión con el mar o exponerse a perder las batallas porque nadie puede con el mar. Los ferris son un medio de transporte tan cotidiano como nuestro autobús urbano. El pescado es parte habitual de la dieta, principalmente el lenguado. Y las playas, una playa de arena dura y gorda, son estrechas. Por el mar partieron los vikingos de expandir su cultura y territorio. Ese mar que forma parte de la cultura danesa de manera indisoluble. También disfrutamos de gran cantidad de lagos y ríos durante todo el recorrido, pero sin duda el mar es la estrella en este país.


Playa de Gilleleje.

Así concluyó nuestra visita a Dinamarca, pensando en ello y que todavía nos queda la parte más septentrional por visitar.
Aquí lo dejamos.... de momento.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Dinamarca en bicicleta (2ª parte)

No pretendemos ser una guía de viajes ni un sitio de referencia, pero consideramos que otras personas pueden beneficiarse de la experiencia que hemos vivido. Siempre recomendamos tomar los consejos con moderación, estar abiertos a que la experiencia que vamos a vivir no siempre se corresponda con la información previa que otras personas nos han dado, porque siempre hay un punto subjetivo cuando explicamos las vivencias. Además, siguiendo el proverbio "si una persona dice que te pareces a un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate al espejo", contrastar la información es algo fundamental.

Os dejamos algunas conclusiones que sacamos de nuestra experiencia en Dinamarca.

El clima
en
Dinamarca es muy cambiante. La ausencia de grandes cadenas montañosas supone que no haya barreras verticales para las nubes, por lo que no se estancan en su camino. Observando el cielo, nos sorprendía la velocidad a la que viajaban las nubes. Esto provoca que la lluvia aparezca y desaparezca en cuestión de minutos por lo que el chubasquero debe viajar en un lugar accesible. Un elemento climatológico más constante es el viento, que nos acompañó durante gran parte del viaje dificultando el pedaleo. En cuanto a la temperatura, a pesar de ser agosto sufrimos altas temperaturas en pocas ocasiones, con medias entre 12 y 25 grados.

Los daneses. Bien conocido es el argumento de que los latinos somos cálidos y simpáticos. Cuando salimos hacia el norte de Europa, la población es más celosa de mostrarse abierta a los visitantes. Así lo sentimos en Dinamarca, en todas las partes del país, de norte a sur y de este a oeste. Tenemos un par de amigos daneses que son muy agradables, por eso nos chocó un poco la frialdad que observamos en los daneses, pero hay que entender que somos nosotros los visitantes y debemos de adaptarnos a las características personales de los locales.

La comida danesa. Muy poca información podemos dar sobre este tema. No comimos en restaurantes locales y la única vez que preguntamos sobre un restaurante para comer comida típica danesa nos aconsejaron "ir al supermercado" (textual). Pero si podemos puntuar bien alto la pastelería de la zona. Goza de una alta estima y nosotros pudimos comprobarlo bien. Hay muchas pastelerías y de alta calidad.

Comida para el viaje. Bien sabido es que la vida en Dinamarca es algo más cara que en España. Es cierto. Pero con una buena organización de compra es sencillo realizar un viaje como el nuestro y hacer algo más económico. Aunque en Dinamarca puedes encontrar de todo, nosotros llevamos algunas cosas compradas desde España por dos motivos. Primero porque de esta manera evitábamos tener que perder tiempo el primer día de ruta para ir a la compra; segundo para ahorrar algo de dinero y aprovechar la maleta la facturada que incluía el billete de avión.

Campings. Debemos reconocer que no somos expertos en esta materia, de hecho esta ha sido nuestra primera experiencia. Sin embargo, cuando hemos trasladado nuestra experiencia a otras personas que entienden del tema, han reconocido la alta calidad de los campings daneses. En total, hemos pernoctado en ocho distintos. Los precios oscilan entre 25 y 32 euros, incluyendo dos personas y tienda de campaña. En este precio está incluida la utilización ilimitada de la cocina de gas, fregaderos para los utensilios de cocina y aseos. En algunos campings también esta incluido el uso ilimitado de la ducha, mientras que en otros este servicio se paga por tramos de minutos, pero es un gasto que ya está incluido en el precio medio que hemos indicado. Todos los campings tienen wifi, en algunos es gratuito y en otros hay que pagar un extra, que en este caso no hemos incluido en los precios medios porque nunca lo contratamos. La electricidad no esta incluida, pero en las cocinas siempre hay enchufes que puedes utilizar para cargar móviles o cámaras mientras estás cocinando. Otro servicio con el que se cuenta, también de pago, es el de lavadora y secadora. En general, todos los campings están muy limpios y en muy buen estado.






Dinero. En Dinamarca la tarjeta es el medio más común de pago, pero nosotros optamos por llevar dinero en efectivo. En ambos casos, la banca nunca pierde y al cliente le toca pagar una pequeña comisión. Mientras que al cambiar efectivo la casa de cambio o el banco se lleva un comisión y te hace un cambio beneficioso para sus intereses, cada vez que pagas con tarjeta tu entidad bancaria puede hacer lo mismo dependiendo de las condiciones de tu contrato. A nosotros nos cargaron comisiones entre noventa céntimos y un euro con diez céntimos por cada pago con tarjeta. La diferencia es que si decides cambiar dinero en efectivo, ya sabes de antemano cuanto has pagado de comisión, mientras que si decides llevar la tarjeta y pagar con ella el total de comisiones que pagues dependerá del número de veces que utilices la tarjeta. Según nuestros cálculos, hay muy poca diferencia entre lo que hemos gastado y lo que hubiésemos gastado en caso de haber utilizado la tarjeta.

Alquiler de bicicletas. Sobre este tema habría mucho que hablar. La principal conclusión que sacamos es que es que es aconsejable llevar tu propia bici, siempre que tengas una buena máquina y posibilidad de llevarla. Nosotros alquilamos las bicicletas en Copenhague por unos 140 euros por diez días. En nuestro caso, las bicis que alquilamos eran buenas pero habían conocido tiempos mejores, por lo que requirieron que le realizáramos algunos ajustes.
Es difícil que una bici alquilada llegue a ofrecerte el confort de tu propia bicicleta, que tiene todos los ajustes a tu medida. Además puedes encontrarte con que el estado de las bicis no sea el mejor una vez que la recoges. La opción de llevar tu propia bicicleta requiere pagar el billete a la compañía aérea y comprar una caja especial para el transporte. Así que cada uno debe valorar si es más beneficioso llevar su propia bici o alquilar una, dependiendo de precios e inconvenientes de cada opción.
En el caso concreto de Copenhague, hay una gran cantidad de tiendas de alquiler bicicletas. Puedes elegir una tienda previamente al viaje por internet, preguntando precios y dudas por correo electrónico o teléfono. En el caso de llegar y encontrar que la bici que te ha tocado no es de tu gusto, puedes buscar otra tienda. 






Por supuesto, estas son solamente algunas pistas que quizás puedan ayudar a alguien que quiera visitar Dinamarca. Como comentamos al inicio de la entrada, son conclusiones basadas en nuestra experiencia personal, no son una realidad absoluta. A nosotros nos ayudaron mucho otros blogs personales, esperemos que este pueda ser también de ayuda.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Dinamarca en bicicleta (1ª parte)



La diferencia entre lo que uno espera y lo que realmente sucede es la chispa de la fascinación. Cuando uno prepara un viaje durante mucho, mucho tiempo, el inconsciente dibuja azarosos bocetos de cada lugar sin atender a la dialéctica, pretendiendo dilatar ciudades pequeñas y llenar de nieve  lugares calientes.

No todo lo que esperábamos sucedió ni todo lo que sucedió era esperado, por este motivo nuestro viaje por Dinamarca nos ha dejado muy satisfechos, porque apareció la fascinación y la fascinación alimenta las ganas de aventura. Han sido muchas vivencias y las positivas superan claramente a las negativas. Algunas de ellas se describen mejor a través de imágenes.



El mapa completo de nuestro viaje.


Primera noche en el camping de Koge.

Puente sur en la isla de Masnedo.

Muelle de Spodjberg.

Casa museo de H. C. Andersen en Odense.

Castillo de Kronborg en Helsingor.

Tumbas en montículos en la localidad de Vinding.

 
 Castillo de Frederiksborg en Lillerod.

Bicicleta con truco.

Castillo de Christiansborg en Copenhague.

Cocinando donde el camino lo exija. 

Vejle.


lunes, 1 de agosto de 2016

Las lágrimas de Povlsen

Por Raúl Terrón

Los kilómetros que me alejan de mi hermano Ricky no impidieron que esporádicas aventuras imaginarias ocurrieran en nuestras cabezas, todas ellas alimentadas por los estupendos recuerdos que adquirimos durante la travesía por el GR10 madrileño en 2011. Algunas veces en estos años charlamos sobre ellas. Pero las pasadas navidades, durante mis vacaciones en España, el asunto se puso serio.

Nos convencimos de disfrutar de una nueva peripecia en el verano de 2016. La bicicleta fue el medio escogido sin lugar a discusión, pero el escenario no lo teníamos tan claro. Unos días más tarde, Ricky me propuso Dinamarca como lugar de destino. Tras compadecer a los daneses, porque no tienen culpa de nada, decidimos que allí sería. Pero posteriormente mucha gente me ha formulado la pregunta “¿Por qué Dinamarca?”.

Es una buena pregunta sin una respuesta clara. Tratarse de un país bastante plano le hizo ganar muchos puntos. Sin embargo, no es barato y no comparte el Euro como moneda común. La lógica le otorgaba varios argumentos a favor y algunos en contra. Pero siempre hay que buscar el punto romántico a todas las historias y para mí al nombre de Dinamarca me lleva de regreso al verano de 1992. Entonces, un grupo de insolentes futbolistas daneses arrebataron la Eurocopa de selecciones a sus poderosos rivales, que observaron atónitos e impotentes como los invitados vikingos se llevaban los restos de la cena a casa. A la de Odín, concretamente.

Aquel día, el delantero Fleming Povlsen lloró frenéticamente durante media hora, entre el desconcierto y el júbilo. Esas lágrimas se convirtieron, en mi cabeza pre-adolescente, en la madre de todas las lluvias de alegría. La misma lluvia que, si las predicciones no se equivocan, nos acompañará intermitentemente durante nuestro periplo danés.

Una vez decidido el destino, se han sucedido varios meses de trabajo intenso: billetes de avión, alojamientos, bicicletas, presupuestos, etc. También preguntar muchas dudas a nuestros amigos daneses, que buena ayuda nos han prestado. Trabajar el cuerpo y la mente con duro y constante entrenamiento y la lectura de alguna novela de Jussi Adler-Olssen, que os recomiendo leer aunque no tengáis intención de ir a Dinamarca.

Esperamos tener una buena ruta, obtener fabulosos recuerdos como aquellos que ya cumplen cinco años. También poder contarlo en este blog. Pero ante la preguntas de porque Dinamarca, no tenemos una respuesta precisa. Yo solo puedo decir que cuando mi hermano me lo propuso, mi memoria evocó la lluvia de verano de Fleming Povlsen.





viernes, 29 de julio de 2016

Quinto aniversario

Hace ya cinco años que nació este blog a raíz de nuestro viaje por el tramo madrileño del GR10. Desde entonces publicamos otras rutas que hemos realizado aunque últimamente teníamos este medio abandonado. Lo cierto es que no ha sido motivado por la desidia ni por falta de compromiso con los más de 26.000 lectores que han visitado nuestro blog, como ya anunciamos en nuestra última entrada hemos vivido muchos cambios últimamente. El principal escollo ha sido que los hermanos Terrón vivamos a casi 2.000 kilómetros de distancia. Pero esto va a cambiar.

Con motivo del quinto aniversario de nuestra primera gran ruta, próximamente volveremos a las andadas aunque esta vez será algo distinta. Os mantendremos informados...

martes, 6 de mayo de 2014

Cuatro días por la Sierra de Guadarrama

EL TRANCO - LAS TORRES DE LA PEDRIZA - EL PINGANILLO - SILLADA DE GARCISANCHO - NAVACERRADA
Inicio: El Tranco (983m)
Destino: Puerto de Navacerrada (1.858m)
Distancia: 52.0km
D+ 2.461
D- 1.791




El 16 de abril de 2011 comenzamos a recorrer el tramo madrileño del GR-10. Unos días de travesía memorables para Raúl y para mí. Después de tres años han pasado unas cuantas cosas en nuestras vidas además de tener más abandonado de lo que deberíamos el montañismo. Importantes cambios laborales y deportivos, regresos a los estudios, un par de bodas, han llegado nuevos miembros a la familia Terrón y otros nos han dejado.

Durante este tiempo ha habido una conversación recurrente entre mi hermano y yo: cuál sería nuestra próxima salida a la montaña. Se generaron ilusiones que nos rondaban durante algunas semanas antes de esfumarse y que en nuestras cabezas nos hicieron viajar a Gredos, Pirineos, Suiza... hasta Mongolia. Al final siempre terminábamos por volver a poner los pies en el suelo. Mientras llegan esos momentos (porque seguro que llegarán) , surgió la idea de pasar algunos días por la Sierra de Guadarrama. Teníamos tiempo y ganas, así que nos dispusimos a ello.

*Nota: no llevamos GPS durante la ruta, por lo que las distancias y desniveles los calculamos a la vieja usanza (mapa, curvímetro, papel y lápiz). Los datos que mostramos son aproximados.


Etapa 1
Inicio: El Tranco (983m)
Destino: Las Torres de la Pedriza (1.900m)
Distancia: 7.5km
D+ 869
D- 47




El 12 de abril Gemma, tan dispuesta como siempre, se prestó a acercarnos al aparcamiento de El Tranco desde donde accederíamos a la Pedriza. Sobre las 10.30h partimos sin rumbo fijo con las pesadas mochilas a la espalda. Queríamos recorrer el Valle del Lozoya y teníamos algunas rutas en mente pero decidiríamos sobre la marcha.

Tomamos el PR-M 1 y en un rato nos plantamos en Canto Cochino. Nuestra intención era llegar a las Torres de la Pedriza para dormir allí. Rodeamos por el oeste el Cáliz, el Cancho de los Muertos y Peña Horcajo para luego girar hacia el este y ascender paralelo al Arroyo del Risco hasta el Collado del Cabrón donde realizamos un parada. Continuamos dirección norte por el PR-M 1 hasta el Collado de la Romera.

Camino entre el Tranco y Canto Cochino

Vistas desde el PR-M 1

Antes de llegar al Collado del Cabrón

Marca del PR-M 1

Raúl

El Collado de la Romera. Al fondo Cancho Centeno

Vistas de la Cuerda Larga

A las 14.00h se encapota el cielo y pronto comienza a granizar. Nos refugiamos bajo un techado de piedra y aprovechamos para comer. La montaña está cargada de agua y llevamos lo justo para un día, sabemos que podremos reponerla pero no queremos dejar pasar la oportunidad de recoger el agua de lluvia que llega después de la granizada. Empiezo a sospechar que salir de ruta con mi hermano Raúl y mojarme es todo uno. La lluvia se detiene y continuamos la marcha. Incluso sale el sol para calentarnos mientras andamos.

La lluvia nos persigue

Nuestro refugio

Había que disimular el mal sabor del agua


Las cuatro veces que hemos ascendido a las Torres de la Pedriza por el PR-M 1 hemos perdido el camino tras pasar el Collado de la Romera. Sin embargo, la dirección está clara y sabemos por donde continuar. Empezamos una dura subida hasta Cancho Centeno, con tramos en los que nos tenemos que quitar las mochilas para poder trepar de piedra en piedra. Volvemos a encontrar las marcas blancas y amarillas que nos conducen hasta nuestro destino. A las 20.00h nos disponemos a descansar entre las Milaneras y la Torres de la Pedriza a unos 1.900m de altitud. Degustamos pasta de sobre "estilo japones" con unos tropezones que nos tenemos que imaginar que son gambas mientras disfrutábamos de las vistas la Pedriza. Recordé entonces una leyenda que había leído en el libro La Sierra de Guadarrama en las antiguas postales de Juan Pedro Velasco y que contaba como unos gigantes habitaban la Sierra en edificios construidos con rocas. Fruto de una guerra entre estos seres, se destruyeron sus poblaciones y surgió la Pedriza tal y como la conocemos.

Camino pedricero

El Tolmo a lo lejos

Rodeando las Milaneras

La Maliciosa al atardecer

Collado del Miradero y las Torres de la Pedriza



Etapa 2
Inicio: Las Torres de la Pedriza (1.900m)
Destino: Falda de El Pinganillo (1.500m)
Distancia: 11.0km
D+ 392
D- 837



Nos marcamos como objetivo para esta jornada llegar hasta El Pinganillo, un cerro enclavado en el Valle del Lozoya y en cuya falda se encuentran los arroyos del Aguilón, Navahondilla y la Najarra. Nos quedaremos a sus pies, en a encrucijada que forman estos afluentes.

Despertar en el monte suele venir acompañado de dolor de espalda y humedad. Rocío y condensaciones que lo mojan todo. Comprobamos la predicción del tiempo para esos días y anunciaban lluvias por las tardes. Nos ponemos en marcha a primera hora de la mañana para intentar llegar pronto a nuestro próximo destino y tender nuestro equipaje antes de que se ponga a llover.


Recogiendo antes de partir

Descendemos levemente hasta el Collado de Matasanos para después rodear al Alto de Matasanos por su cara este y ascender Peña Lindera. Cruzamos unos neveros que nos proveen de nieve con la que reponer nuestras botellas de agua y que nos conducen hasta el Collado de Asómate de Hoyos. Tomamos dirección noreste por la Cuerda Larga. Esta es una ruta clásica de la Sierra matriculada como PR-M 11 que parte del Puerto de Navacerrada hasta el Puerto de la Morcuera. Su recorrido completo suma más de 20 kilómetros y discurre por la Bola del Mundo, Valdemartín, Cabezas de Hierro, Asómate de Hoyos, Bailanderos y la Najarra. Se trata de un camino evidente.


Echando la vista atrás, la Pedriza

Bordeando el Alto de Matasanos

Al final de este nevero interceptamos la Cuerda Larga
La Cuerda Larga con Bailanderos al fondo

Tras descender de Bailanderos hasta el Collado de la Najarra, nos desviamos en dirección norte hasta el Puerto de la Morcuera. Desde este punto tomamos una senda que discurre entre pinos y que conduce al GR-10.4 (antiguo GR-10.1). Se trata de una variante del GR-10 que tiene como inicio el municipio de Bustarviejo y vuelve a enlazar con esta senda en el Puerto de la Fuenfría.

Este tramo del GR-10.4 es una pista forestal ancha en muy buen estado cuyo trazado no tienen ninguna pérdida. El camino nos deja en poco tiempo en nuestro destino. Sobre las 15.00h estamos comiendo, por lo que tuvimos tiempo para tender nuestras pertenencias mojadas, comer tranquilamente, jugar un rato y descansar.


Valle del Lozoya

GR-10.4 (antiguo GR-10.1)

Marca del GR-10.4 



Etapa 3
Inicio: Falda de El Pinganillo (1.500m)
Destino: Sillada de Garcisancho (1.673m)
Distancia: 22.0km
D+ 551
D- 378





Para esta jornada nos proponemos llegar hasta la Sillada de Garcisancho, un buen lugar para pernoctar a pocos kilómetros del Puerto de Cotos.

El tercer día a las 08.45h nos pusimos en marcha. Continuamos por el GR-10.4 hasta el Monasterio de Santa María de El Paular en un recorrido de unos 9 kilómetros con pendiente negativa por pista forestal al igual que en el día anterior. A las 12.00h llegamos a las puertas de este complejo situado en la localidad de Rascafría.


Iniciando el tercer día de marcha

Camino antes de llegar a Santa María de El Paular

Monasterio de Santa María de El Paular


Debatimos si continuar o desviarnos hasta el centro de Rascafría y comer en un bar. La decisión es unánime, nos hemos ganado una comida en condiciones. Reponemos fuerzas y descansamos junto al Arroyo del Artiñuelo. Regresamos al Monasterio de Santa María de El Paular desde donde transitamos junto a la carretera M-604 algunos minutos. Del lado derecho de la carretera parte una pista sin asfaltar que trascurre algunos kilómetros entre fincas. El último tramo de esta ruta es ascendente y estamos cansados pero sabemos que merece la pena el esfuerzo de llegar a la Sillada de Garcisancho y dormir en ese bonito lugar. Poco a poco el camino se va estrechando y es más accidentado. Por fin en el destino, tenemos nuestra recompensa. Devoramos una horrorosa cena con vistas a Dos Hermanas y Cabezas de Hierro. 

El tramo del GR-10.4 comprendido entre El Paular y Cotos comparte recorrido con la Ruta Verde 5


GR-10.4



Marcas blancas y rojas señalizando un cruce ce caminos

El último tramo presenta mayor desnivel y el firme está en muy mal estado

Sillada de Garcisancho



Etapa 4
Inicio: Sillada de Garcisancho (1.673m)
Destino: Puerto de Navacerrada (1.858m)
Distancia: 11.5km
D+ 649
D- 493




Durante la noche ha llovido y la previsión del tiempo no es buena. Nuestro plan es llegar hasta el Puerto de Cotos y decidir allí nuestro próximo destino.

A pocos metros de la Sillada de Garcisancho se encuentra el Arroyo de la Laguna de Peñalara por donde continúa el GR-10.4. En este tramo no hay camino ni marcas pero sabemos que tenemos que descender paralelos al arroyo hasta encontrar de nuevo la carretera M-604. Las lluvias y nevadas han hecho crecer los arroyos y nos cuesta movernos pero pronto llegamos a nuestro destino. Caminamos paralelos a la carretera para tomar una senda por el lado derecho desde donde continúa el GR-10.4 y que coincide con el Camino Viejo de El Paular y el RP-6. Un agradable paseo que no tiene pérdida por el que accedemos al Puerto de Cotos.


Accidentado tramo paralelo al Arroyo de la Laguna de Peñalara

El agua baja con fuerza tras las nevadas y lluvias
Camino Viejo del Paular

Camino Viejo del Paular con postes señalizando el RP-6

Marca blanca y roja durante el camino

La Pradera a pocos minutos del Puerto de Cotos

Llegamos a Venta Marcelino, punto de encuentro para muchos que van a comenzar su actividad desde el Puerto. Dudamos si continuar la marcha o volvernos a casa aunque nos gustaría llegar al menos hasta el Puerto de Navacerrada. Preguntamos a unos montañeros que amablemente nos indican un camino hasta Navacerrada desconocido para nosotros. Se trata de proseguir por el GR-10.4 hasta el Arroyo de las Pintadas, donde se toma una senda que discurre paralelo a la carretera CL-601 hasta nuestro destino. Así lo hacemos, el camino es una pista muy evidente y sin pérdida que desciende continuamente.

El punto del desvío se se encuentra entre los arroyos de las Pintadas y de la Cárcavas del Valle, lugar donde se incorporan al Arroyo del Puerto del Paular. En este enclave el camino cambia de pendiente, toma sentido ascendente hasta el final de la ruta. Esta senda está marcado por hitos y discurre en dirección Sur. Poco a poco se va estrechando y aumentando la pendiente. 

Mientras descansamos un instante antes de enfrentar la subida al Puerto de Cotos, comienza una fuerte granizada que luego se vuelve lluvia y que nos acompañará hasta el final de la jornada.

Empapados pero muy satisfechos llegamos hasta el Puerto de Navacerrada que nos da la bienvenida cesando la lluvia y con algunos rayos de sol.


GR-10.4 antes de llegar al Arroyo de las Pintadas

Empapados pero muy satisfechos llegamos hasta el Puerto de Navacerrada

Esperando el tren que nos llevará a casa

Hay que agradecer la labor del Comité de Senderos de la Federación Madrileña de Montañismo y de los voluntarios. La señalización de los senderos nos ahorró tiempo y quebraderos de cabeza en algunos puntos complicados.